viernes, 13 de junio de 2014

El otro idioma (Khalil Gibran)

A los tres días de nacido, mientras yacía en mi cuna forrada de seda, mirando con asombrada desilusión el nuevo mundo que me rodeaba, mi madre le dijo a mi nodriza: “¿Cómo está mi hijo?”

Y mi nodriza le contestó: “Muy bien, señora; lo he alimentado tres veces, y nunca he visto a un niño tan alegre, no obstante lo tierno que es”.

Y yo me indigné, y lloré, exclamando: “No es verdad, madre; porque mi lecho es duro, la leche que he succionado es amarga, y el olor del pecho es desagradable a mi nariz, y yo soy muy desgraciado”.

Pero mi madre no me comprendió, ni la nodriza; pues el idioma en que había yo hablado era el del mundo del que yo procedía.

Y cuando cumplí veintiún días de nacido, mientras me bautizaban, el sacerdote le dijo a mi madre: “Debe usted ser muy feliz, señora, de que su hijo haya nacido cristiano”.

Y yo me asombré mucho al oír aquello, y le dije al sacerdote: “En ese caso, la madre de usted, que está en el Cielo, debe ser muy infeliz, pues usted no nació cristiano”.

Pero el sacerdote tampoco entendió mi idioma.

Y siete lunas después, cierto día, un adivino me miró y le dijo a mi madre: “Su hijo será un estadista, y un gran líder de los hombres”.

Pero yo grité: “¡Falso! ¡Esa es una falsa profecía; porque yo seré músico, y nada más que músico!”

Y tampoco en esa ocasión y teniendo yo esa edad entendían mi idioma, lo cual me asombraba mucho.

Y después de treinta y tres años, durante los cuales han muerto ya mi madre, mi nodriza y el sacerdote (la sombra de Dios proteja sus espíritus), solo sobrevive el adivino. Ayer lo vi cerca de la entrada del templo, y mientras conversábamos, me dijo: “Siempre supe que serías músico; que llegarías a ser un gran músico. Eras muy pequeño cuando profeticé tu futuro”.

Y le creí, pues ahora yo también he olvidado el idioma de aquel otro mundo.

jueves, 12 de junio de 2014

Henry Drummond y la prudencia en la palabra.

Aún con mayor agudeza le escribió a un joven amigo en 1895:
"Para beneficio de tu humildad, lee el artículo de Frederick Harrison en el último número de Octubre de El Siglo Decinueve sobre Ruskin como el maestro de prosa inglesa.Después de leerlo te preguntarás, como yo lo hice, cómo es que a pesar de ello alguno de nosotros tenemos el descaro de imprimir una sola línea"

lunes, 9 de junio de 2014

El cuento de la lámpara y el deseo


Cuenta el cuento que una dia, en la época de las hadas, los magos y las brujas, había, en un pequeño pueblo costero, un joven pescador que cada mañana iba a pescar, con su pequeña embarcación, en una cala rocosa situada cerca de la orilla.Una de estas mañanas, mientras el joven pescador silbaba distraído tumbado en la pequeña barca, se dio cuenta de que algo brillaba cerca del agua.
Intrigado, levantó poco a poco las redes, hasta que encontró  una lámpara de cobre oxidada. Parecía muy antigua. Al abrirla salió de repente un genio maravilloso que, una vez liberado y saludándole con una cordial reverencia, le dijo al pescador:

-¡Hola, mi salvador! Llevaba mucho tiempo aburrido ahí en el fondo del mar.¡Muchas gracias! Te concederé tres deseos por haberme sacado de mi encierro. ¿Cuál es tu primer deseo?
Sorprendido, el pescador, que procedía de una familia humilde y reflexiva, respondió:
-Me gustaría que me hicieras lo bastante inteligente, claro y sabio como para hacer una elección perfecta de los dos deseos restantes.
-¡Concedido! expresó el genio, chasqueando los dedos.Y ahora, dime, ¿cuáles son tus otros dos deseos?
El pescador reflexionó un momento y respondió con serenidad:
-Muchas gracias, no tengo más deseos.

domingo, 8 de junio de 2014

¿De qué se trata?

En nombre de la verdad, la raza humana cometió sus peores crímenes.Hombres y mujeres fueron quemados. La cultura de civilizaciones enteras fue destruida, Los que buscaban un camino diferente eran marginados.

Uno de ellos, en nombre de la "verdad" terminó crucificado.Pero, antes de morir, dejó la Gran definición de la Verdad.

- No es lo que nos da certezas

- No es lo que nos da profundidad

- No es lo que nos hace mejores que los otros

- No es lo que nos mantiene en la prisión de los prejuicios

La Verdad es lo que nos da la Libertad. "Conoceréis la verdad, y la verdad os hará Libres" dijo Jesús.

Clásica proyección

-Tio, C se mete mucha farlopa los fines de semana, va a acabar mal -dijo A mientras le daba profunda calada a la droga que ya ha matado en un siglo más gente que todas las guerras de la historia juntas, y que figura por muchos años consecutivos como primera causa de muerte en los paises desarollados.
-Pues D se mete una droga terrible, creo que se llama mescalina,se la toma de vez en cuando, no la conozco , ni siquiera la he probado,pero no es legal, ni la consume todo el mundo, asi que seguro que va a acabar desquiciado - dijo B mientras le daba largo trago a la droga que es la mayor causante de pérdida de trabajo, conflictos familiares y aislacion social.

Dhammapada


“Mejor que, en lugar de mil palabras,
hubiera sólo una, pero que trajera paz.
Mejor que, en lugar de mil versos,
hubiese sólo uno, pero que mostrara la belleza.
Mejor que, en lugar de mil canciones,
hubiera sólo una, pero que derramara alegría.”

Las 7 Ventanas


Segun las 7 ventanas del chamanismo, hay 7 puertas por la que las almas vienen a este mundo...

6ª puerta de nacimiento:

Explicó Bekech:

Esta es la puerta más extraña de todas.En las otras cinco puertas nacen almas humanas.En esta puerta almas de otras especies o entidades inórganicas.Hay personas que se identifican más con una raza animal o simplemente saben que no son de este mundo; esta no es su raza y este no es su planeta.

Por ejemplo, el alma de un delfín que quiere probar la existencialidad humana.Se va a arrepentir pero quiere probar.Es el caso de Jack Mayol (el gran azul); aunque su cuerpo es de humano su alma es de delfín.

También es por esta puerta por donde entran las conciencias que vienen del mundo de las hadas.La mitad de los que están aquí en este curso vienen de ese mundo.Dejan su lugar de origen con la esperanza de poder ayudar a la humanidad; de poder utilizar su capacidad mágica en el mundo de los humanos.Son personas que, siendo niños, echan de menos sus alas.Incluso buscan las cicatrices en la piel de su espalda.Se sienten adoptados, como si sus padres no fueran sus padres.Tienen una gran añoranza por su otra casa y su otra familia y tienen una gran nostalgia por su mundo de hadas, por dormir en una flor o comunicarse con las plantas y animales.Continuamente se sienten fuera de lugar y casi toda su existencia la emplean en buscar a su familia, intentar curar el mundo, darle un regalo a Dios por la oportunidad de vivir esa experiencia.

Palabras encontradas en la Casa de los dioses, durante mi peregrinación a Santiago

Soñaba que la Vida era Alegria,Me desperte y vi que la Vida era Servicio.Serví y descubrí que el Servicio era la Alegria

Cuando no sepas a dónde vas, mira de dónde Vienes

Estoy cansado de Caminar pero no de Compartir

Para educar un niño por el Camino correcto, transitemos nosotros mismos este Camino

Si no estamos contentos con lo que tenemos,tampoco lo estaremos con lo que querriamos tener

El secreto de la relación con los demás consiste en exigir mucho de uno mismo y poco de los otros

El proposito de las Palabras es el de transmitir ideas
cuando las ideas se han comprendido las palabras se olvidan
¿Donde puedo encontrar un hombre que haya olvidado las palabras?
Con ese me gustaria hablar

Al agua turbia dejala reposar, se vuelve clara

Pedi ser rico para alcanzar la Felicidad y me dieron la pobreza para ser Sabio.
Pedi todas las cosas para disfrutar de la Vida y me dieron la Vida para disfrutar de todas las cosas
No consegui nada de lo que pedi pero recibi todo lo que esperab

Diario de un recién nacido (Antich Arpag)


Del sueño de mi larga noche desperté a mediodía
bajo los focos del quirófano de un hospital, en las
afueras de Londres. Lloré y rabié de miedo hasta
que la luz cejó y las manos de plástico de la enfermera
me soltaron. Y quedé así, aturdido y expectante frente
al mundo que empezaba, en un desierto de silencio y de
espera. Nadie me preguntó de dónde había venido y cuando
quise acordarme lo había olvidado. El deseo de recordar me
persigue desde entonces"

jueves, 5 de junio de 2014

Mar

En el valle de Kadisha, donde fluye el majestuoso río, dos pequeñas corrientes se encontraron y conversaron.
Una corriente dijo:
-¿Cómo has llegado, amiga mía, y cómo ha sido tu camino?
Y la otra contestó:
-Mi camino fue de lo más embarazoso. La rueda del molino se había roto y el granjero que me conducía desde el cauce hasta sus plantas murió. Y hube de bajar forcejeando y filtrándome por la suciedad de aquellos que no hacen nada más que sentarse y cocer su pereza al sol. ¿Y cómo fue tu camino, hermana mía?
-Mi camino fue diferente -respondió la otra corriente-. Bajé de las colinas entre flores fragantes y tímidos sauces; hombres y mujeres bebían de mí con copas de plata y los niños remojaban sus piececitos rosados en mis orillas, y todo era risa alrededor de mí, y dulces canciones. ¡Qué pena que tu camino no haya sido feliz!
En ese momento el río habló con voz potente:
-Vengan, vengan, iremos hacia el mar. Vengan, vengan, pues en mí olvidarán sus caminos errantes, tristes o alegres. Vengan, vengan. Y ustedes y yo olvidaremos todo cuando hayamos alcanzado el corazón de nuestra madre, la mar.

Rey de reyes

La gente del Reino de Sadik rodeó el palacio de su rey gritando en rebelión contra él. Y el rey descendió la escalera del palacio portando su corona en una mano y su cetro en la otra. La majestuosidad de su presencia silenció a la multitud, y, deteniéndose frente a ellos, dijo:
-Amigos míos, puesto que no son más mis súbditos he aquí que restituyo mi corona y mi cetro. Seré uno de ustedes. Soy solamente un hombre más, como tal trabajaré junto a ustedes y nuestra tierra crecerá mejor. No existe necesidad de un rey. Vayamos, pues, a los campos y viñedos y trabajaremos lado a lado. Sólo deben indicarme a qué prado o viñedo debo dirigirme. Todos ustedes son ahora el rey.
Y el pueblo se maravilló, y el silencio los cubrió; pues el rey, a quien juzgaran la causa de su descontento, les restituía la corona y el cetro, y se transformaba en uno de ellos.
Luego todos y cada uno siguieron su camino, y el rey se dirigió al prado acompañado por un hombre.
Mas, el Reino de Sadik no marchaba sin un rey, y el velo de descontento aún permanecía sobre la tierra. La gente gritaba en el mercado diciendo que debían ser gobernados y que debían tener un rey que los dirigiera. Y los ancianos y los jóvenes decían al unísono:
-Tendremos nuestro rey.
Y buscaron al rey y lo encontraron afanándose en el campo, y lo llevaron hasta su trono devolviéndole la corona y el cetro. Y así hablaron:
-Ahora gobiérnanos con grandeza y justicia.
Entonces llegaron hasta su presencia hombres y mujeres para hablarle sobre un barón que los maltrataba y de quien eran sólo esclavos. De inmediato el rey llamó al barón junto a él y le dijo:
-La vida de un hombre pesa como la vida de cualquier otro en la escala de Dios. Y porque tú no sabes pesar la vida de quienes trabajan tus tierras y tus viñedos quedas desterrado y abandonarás este reino para siempre.
Al día siguiente llegó otro grupo hasta el rey y habló de la cruel condesa del otro lado de las colinas, y de cómo los había conducido a la miseria. De inmediato la condesa fue traída hasta la corte y el rey también la sentenció al destierro diciendo:
-Aquéllos que labran nuestros campos y cuidan nuestros viñedos son más nobles que nosotros, quienes comemos el pan preparado por ellos y bebemos el vino de sus lagares. Y porque tú no lo sabes, dejarás esta tierra y vivirás lejos de este reino.
Luego vinieron hombres y mujeres diciendo que el obispo les hacía traer piedras y esculpirlas para la catedral, mas no les había pagado pese a que el cofre del obispo se hallaba repleto de oro y plata, mientras ellos mismos se encontraban vacíos y hambrientos.
El rey requirió la presencia del obispo, y cuando lo tuvo frente a sí, dijo:
-Esa cruz que usas sobre tu pecho debería significar dar vida a la vida. Mas, tú has tomado la vida y devuelto nada, por lo que abandonarás este reino para nunca regresar.
Y así cada día, hasta el tiempo de luna llena, hombres y mujeres llegaban hasta el rey para contarle sobre las cargas que pesaban sobre ellos. Y cada día, y todos los días de una luna entera, algún opresor era exiliado de esta tierra.
El pueblo de Sadik estaba maravillado, y había alegría en sus corazones.
Y cierto día los ancianos y los jóvenes rodearon la torre del rey y pidieron por él. Él descendió llevando la corona en una mano y el cetro en la otra.
-Y ahora -les dijo-, ¿qué quieren de mí? Tengan, les devuelvo lo que ustedes quisieron que yo tuviera.
-¡No, no! -gritaron ellos-. Tú eres nuestro legítimo rey. Has limpiado la tierra de víboras y reducido los lobos a la nada. Hemos venido a cantarte nuestro agradecimiento. La corona es suya en majestad y el cetro es suyo en gloria.
-¡Yo no! -respondió el rey-. ¡Yo no! Ustedes mismos son el rey. Cuando me juzgaron incapaz y mal gobernante, ustedes mismos eran incapaces e ingobernables. Y ahora la tierra crece bien porque está en la voluntad de ustedes hacerlo. Yo no existo sino en sus acciones. No existe una persona gobernante. Existen sólo los que se gobiernan a sí mismos.
El rey retornó a la torre con su corona y su cetro. Y los ancianos y los jóvenes tomaron diferentes caminos sintiéndose felices.
Y cada uno de ellos se imaginó a sí mismo un rey con la corona en una mano y el cetro en la otra.
FIN

El ermitaño y las bestias

En cierta ocasión vivía un ermitaño en las verdes colinas. Era puro de espíritu y tierno de corazón. Y todos los animales de la tierra y las aves del cielo se acercaban a él por parejas; y él les hablaba. Ellos le escuchaban alegres a su alrededor, y no se marchaban hasta la noche, cuando el ermitaño les despedía confiándolos al viento y al bosque con su bendición.

Cierta tarde, en que el ermitaño hablaba del amor, un leopardo alzó la cabeza y le dijo: «Nos hablas del amor. Dinos entonces dónde está tu compañera.»

Y el ermitaño contestó: «No tengo compañera.»

Entonces un clamor de sorpresa se elevó del coro de bestias y aves que empezaron a decirse: «¿Cómo puede hablarnos del amor y del compañerismo si no sabe nada de ello?» Y lentamente, con actitud despectiva, le abandonaron.

Esa noche el ermitaño se tendió sobre su estera, con el rostro contra la tierra, y lloró amargamente, y se golpeó el pecho con los puños.