miércoles, 17 de septiembre de 2014

El Primer Llanto


A lo largo de nuestras vidas, los hombres decimos miles de cosas, profesamos miles de opiniones, defendemos miles de teorías que, en el fondo, no comprendemos.
Porque lo importante es el fondo, y si no lo entendemos, se nos escapa automaticamente la inteligencia de todo lo demás.
Toda la vida es un lloro, una lamentación, un nostálgico "gemido" lleno de añoranza por el paraíso perdido.
Todo cuanto expresamos, todo cuanto opinamos, en el fondo, viene a decir eso "¡Ay!" aunque digamos "mi sastre es rico" o "que bonitas estas flores".
Toda la aventura humana está contenida y prefigurada en el primer llanto y no es más que un desarollo de este.
Acaso fuera bueno recuperarlo en su primera desnudez y recordar cuál era el objeto por el que tanto hemos llorado...

"Cuando nació su hijo, el Maestro lo tomó en sus manos y sonrió enigmáticamente ante su primer llanto.
Al preguntarle los discípulos el porqué de una sonrisa tan misteriosa, pronunció las siguientes palabras:

-Todo lo que un hombre va a decir a lo largo de su vida, incluido el último gemido de su agonía, está contenido en el primer llanto.
Nada hay más auténtico y sentido que el primer llanto; todo el resto es mero comentario.

También todo el camino de regreso de Casa Padre comienza y se apoya en un instante único, original, al que quizá no prestamos la más mínima importancia.Fue en aquel momento en que nos olvidamos de nosotros mismos y emergió en nuestro interior un recuerdo de Él.Entonces Dios lloró dentro nuestro-Y le escuchamos, y como a los niños nos dijo "¡dejad de llorar!"