domingo, 30 de agosto de 2015

Alone together


Ayer se me ocurrió pensar en Ciudadano Kane.

Luego  recordé cuándo leí El Gran Gatsby de Scott Fitzgerald hace unos años.

Esto fue por la noche, en una fiesta mayor de pueblo llena de gente.

Conclusión: sin redes sociales también se puede.

miércoles, 26 de agosto de 2015

Todavía hay algo que puedo hacer.

Existe una historia que habla sobre el señor Ramírez. Él es viejo, y vive en su castillo en la colina. Mira por la ventana (está en cama ya paralítico) y ve a su archienemigo. A pesar de ser viejo, su enemigo está subiendo por la colina, apoyado en un bastón, despacio, con dificultad. Tarda alrededor de dos horas y media en subir la colina. Ramírez no puede hacer nada porque los sirvientes tienen el día libre. Entonces su enemigo abre la puerta, entra en la habitación, mete la mano bajo la capa, y saca una pistola. Dice:
– Ramírez, ¡por fin vamos a ajustar cuentas!.
Ramírez prueba la mejor manera de disuadirlo:
– Vamos, Borgia, usted no puede hacer eso. Usted sabe que ya no soy el hombre que lo maltrató cuando usted era joven hace años, y usted ya no es ese joven, ¡Piénselo!
–  Ah,  no  –  le  contesta su  enemigo  –  Sus dulces  palabras no  me impedirán  cumplir  con  esta  divina  misión.  Lo  que  yo  quiero  es vengarme y usted no puede hacer nada para impedirlo.
-¡Sí puedo hacer algo aún! – le asegura Ramírez
-¿Qué? – le pregunta su enemigo
– Puedo despertar.
Y, en efecto, 
Despertó.

lunes, 3 de agosto de 2015

Himno Rig-Védico de la Creación

No había inexistencia ni existencia, entonces.
           No existía la atmósfera ni el cielo que está más allá.  
           ¿Qué estaba oculto? ¿Dónde? ¿Protegido por quién?
           ¿Había agua allí insondablemente profunda?  

           No había muerte ni inmortalidad entonces.
           Ningún signo distinguía la noche del día.  
           Uno solo respiraba sin aliento por su propio poder. 
           Más allá de eso nada existía.  

           En el principio la oscuridad escondía la oscuridad.
           Todo era agua indiferenciada. 
           Envuelto en el vacío, deviniendo,
           ese uno surgió por el poder del calor. 

           El deseo descendió sobre eso en el principio,
           siendo la primera semilla del pensamiento.  
           Los sabios, buscando con inteligencia en el corazón,
           encontraron el nexo entre existencia e inexistencia. 

           Su cuerda se extendió a través. 
           ¿Había un abajo? ¿Había un arriba?  
           Había procreadores, había potencias. 
           Energía abajo, impulso arriba. 

           ¿Quién sabe realmente? ¿Quién puede proclamar aquí
           de dónde procede, de dónde es esta creación?  
           Los dioses vinieron después. 
           ¿Quién sabe, entonces, de dónde surgió?  

           ¿Esta creación de dónde surgió? 
           Quizás fue producida o quizás no. 
           El que la vigila desde el cielo más alto,
           él sólo lo sabe. O quizás no lo sabe.


Causa primera

Leyendo acerca de la ética budista en la sexualidad, recordé la principal característica con la que se diferenciaba el cielo del infierno en la Divina Comedia de Dante: Desde la salida del purgatorio a la entrada a los niveles inferiores del paraíso, los protagonistas de tan singular peregrinaje se encontraban con que, desde el nivel más bajo al más elevado, todas las almas estaban perfectamente satisfechas con el lugar que ocupaban en el cielo.


El enlace, por cierto, no tiene desperdicio:

http://www.berzinarchives.com/web/es/archives/approaching_buddhism/world_today/introduction_buddhist_sexual_ethics.html