sábado, 27 de agosto de 2016

El Jardinero Real,La mujer divorciada y la aldea de bandidos

-"Un hombre, un reconocido juez y estudioso, decidió cambiar de vida y convertirse en jardinero. Utilizó todas las habilidades y los aprendizajes que había acumulado durante su carrera, para planificar el jardín perfecto. Compró un pedazo de tierra fértil, las herramientas necesarias y las semillas más caras. Sin embargo, cuando el jardín floreció, aparecieron en gran cantidad malas hierbas. El novel jardinero, sorprendido y decepcionado, desenterró las malas hierbas y las flores, y comenzó desde el principio. Plantó las filas de semillas con sumo cuidado. Sin embargo, fueron otra vez en su gran mayoría malas hierbas las que crecieron. Tres veces, el jardinero retomó su proyecto desde el comienzo.

Por último, ya desesperado y frustrado, el jardinero solicitó la ayuda del jardinero real, quien lo sabía todo. El jardinero del rey escuchó con gran atención, entonces le dijo: “Yo te puedo ayudar”. El jardinero novato se sintió inmediatamente tranquilizado y dijo con un suspiro de alivio:

“Gracias, ¿entonces, qué tengo que hacer con las malas hierbas?”.

El jardinero del rey le contestó:

“Le sugiero que aprenda a amarlas."




-"Una mujer divorciada entró en la iglesia del pueblo, en la que se celebraba misa.
Cuando fue su turno de recibir el sacramento, el sacerdote - que la conocía por ser del mismo pueblo - le dijo:
-Tú Estás divorciada, y no puedes recibir el sacramento.
-Pero Yo soy creyente como todos los que estamos aquí ... - replicó la chica
-Marcha inmediatamente de aquí! Como te atreves a contradecir el santo dogma! Avisaré las autoridades! - Dijo enfurecido el sacerdote.

La chica, salió y se sentó, cabizbaja, en las escaleras de delante la iglesia.
De repente, notó unos golpecitos en la espalda.Se giró, absolutamente sorprendida.

Era Jesús, que mirándola comprensivamente, dijo:

-Tranquila, a mí hace mucho tiempo que tampoco me dejan entrar, aquí. "”.





-"Un monje, durante su travesía de peregrino cruzó por un remoto pueblo abandonado, habitado ahora por un grupo de bandidos, famosos en la región por su impiedad.

Cuándo llegó a la entrada del pueblo, el grupo de bandidos que hacía la guardia se dio cuenta que el monje no sabía nada de la aldea y su reputación, y que se encontraba en una situación de ingenuidad e ignorancia respecto a sus habitantes.

Con una malévola sonrisa, decidieron recibirle cortésmente, y le invitaron a la casa del jefe de los bandidos, temido por ser el más cruel de todos, a hacerle una visita:

“-Allí, en la casa que está en el punto más alto de la aldea, encontrará nuestro alcalde.¡Oh, será para él una gracia recibirlo y hospedarlo esta noche, hombre santo!”

El monje les dió las gracias y se dirigió hasta allí.

El jefe, ya informado acerca del recién llegado, lo recibió con un plato de sopa aguada para cenar.

“-Y bien, hombre santo, parece que ya ha llegado la hora de dormir.Sin embargo, sólo dispongo de una cama que está justo al lado de la mía” - Y el jefe de los bandidos señaló un pequeño camastro, al lado del cuál había un arsenal de armas, desde cimitarras a fusiles.

“-Muchas gracias por su hospitalidad.Entonces, si hay esta cama dormiré en ella agradecido.” Respondió el monje

El jefe de los bandidos empezó a blandir una espada muy afilada delante suyo, sonriendo y amenazante:

“-Bien...así que piensa dormir en la cama que está al lado de la mia, ¿Verdad?”

“-Si no hay otra y no es molestia, si.”

El jefe cargó un fusil y señaló cerca de dónde se encontraba el monje.

“-Pues bien, en ese caso, vaya a dormir ahora, debe estar cansado, ¿Verdad?”

“-En efecto, si a usted le parece bien, me voy a reposar en ese mismo instante.
Buenas Noches”

Y el monje se durmió en el mismo instante en que se recostó en la cama.

A la primera luz del alba, el monje se levantó, y vio a su lado al jefe de los bandidos, totalmente abatido y son señales de haber llorado en los ojos.

“-¿Puedo preguntarle que ha pasado, alcalde?” Preguntó el monje.

A lo que el bandido respondió:

“-Te he enseñado mi arsenal, te he amenazado...jamás nadie me había tratado sin miedo, jamás nadie me había tratado como si yi pudiera ser amable.Tu has dormido toda la noche sin miedo, y yo la he pasado en vela.
Ahora que alguien me ha tratado como a alguien bueno y amable, ya no puedo seguir viviendo como el bandido que soy”

Y el jefe de los bandidos mandó convertir a todos los bandidos en protectores de viajeros, y desde aquel momento construyeron una aldea de habitantes amables y generosos."