sábado, 1 de abril de 2017

Maktub II

Caminaba con mi editor y su mujer, por un parque. Pudimos ver la ciudad de San Francisco a lo largo, iluminada por un sol potente.Ella escribió un libro sobre un monasterio benedictino, y cuenta que las oraciones de la tarde, llamadas "Vespertinas", son cantos de esperanza para la certeza de que la noche pasará.

"Las vespertinas nos indican la necesidad que tenemos de aproximarnos al otro, cuando la noche llega", dijo ella. "Nuestra sociedad aprecia mucho la capacidad que cada uno tiene de lidiar con las propias dificultades. Este individualismo lleva a la desesperación y a la soledad.

Fingimos que no nos importa la atención de los otros, mas basta un gesto de cariño y nuestra pose de héroe cae por tierra".

"No tengo miedo de depender del prójimo: él también está precisándome a mí". 

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