sábado, 14 de noviembre de 2015

¿Por qué busca Ud. la Felicidad?

Un día de infancia primeriza descubrí que los seres humanos buscaban la felicidad.

Otro día, algo más tarde, descubrí que la mayoría de esos humanos no se preguntaban por que la buscaban, ni siquiera si era algo que se tuviese que buscar.

Como tantas otras cosas, es lo que se les había dicho que tenían que hacer.
Yo les preguntaba:

"¿Eres feliz?"

"¡Si!!! ¡Claro, muy feliz!!!" Decían algunos.

"No mucho...no paso por un buen momento" Contestaban otros.

Algo me sugería que la pregunta en si estaba mal planteada, pero continué "investigando".
Así que, luego de preguntar mucho y con mis escasos recursos intelectuales, llegué a la simple y absurda conclusión que la felicidad es simplemente el opuesto a la infelicidad.

Una conclusión propia de mi edad, pero que, en el transcurso de los años, se me ha revelado algo más compleja, especialmente si prestamos atención al proceder humano en este periplo.

La felicidad es, a juzgar por el parecer de los adultos a los que preguntaba, sencillamente una gran cantidad de estímulos agradables, o percibidos como agradables.
Y la infelicidad una gran cantidad de estímulos desagradables, o percibidos como tal.


Ambos pertenecen al mundo de la forma, de como vemos, juzgamos y  opinamos (la opinión está a medio camino entre el conocimiento y la ignorancia, advertía Platón) según nuestra trayectoria vital.
Entonces, parecía que si faltaban estos estímulos (externos) que juzgaba como agradables,  me sobrevenía irremediablemente la infelicidad, y viceversa.

Si hoy soy feliz, es porque he sido infeliz en un pasado reciente (el sufrimiento es el hilo del que está tejida la tela de la alegría, decía Henri de Lubac)   e inexorablemente volveré a ser infeliz, o bien el derivado de negar este movimiento cíclico (la apatía), porque no hay uno sin otro, y luego la felicidad, y otra vez...en un eterno círculo.

Tan obvio, intuitivo y constatado, que resulta entre triste y cómico que sigamos viviendo aferrados a eso de "ser feliz".




Por eso hay quienes no buscan la felicidad ni la infelicidad.

Su propósito es ir más allá de la dualidad, de la ilusión de la mente que, en su neurótica necesidad (como ya señalaba Freud en más allá del principio del placer) de tenerlo todo bajo control, divide enre feliz-infeliz, correcto-incorrecto, superior-inferior, amor-odio.
(Sólo divide el que está dividido, le recordaba Krishnamurti a Facundo Cabral).

Este popósito es encontrar la Paz del Ser, un estado de conciencia que está libre de la influencia exterior y libre del juicio de la mente, un eterno tesoro que todos llevamos dentro, esperando, en silencio, a ser descubierto.